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CARTA CIRCULAR (6) |
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DEL SECRETARIO DEL
SECRETARIADO DE LA ORDEN CISTERCIENSE PARA LA LITURGIA |
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EN LOS MONASTERIOS DE LA
ORDEN |
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DURANTE EL TIEMPO DE
ADVIENTO Y NAVIDAD 2006/2007 |
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PAX |
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“DE
COMIENZO EN COMIENZO |
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A TRAV…S
DE INFINITOS COMIENZOS”… |
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Queridos hermanos y
hermanas: |
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En el Adviento, comenzamos
un nuevo año litárgico. Con una visión altamente teológica, el Concilio
Vaticano II (1962-1965) ha descrito la esencia y el sentido del año
litárgico de la siguiente forma: “…(la Iglesia) en el círculo del año
desarrolla todo el misterio de cristo, desde la Encarnación y la Navidad
hasta la Ascensión, Pentecostés y la expectativa de la dichosa esperanza y
venida del Señor.” Así, comenzamos siempre desde el inicio por las
fiestas y la contemplación del año litárgico, es decir, del misterio de
Cristo. Esto nos recuerda las hermosas palabras de san Gregorio de Nisa
(+394) en su sermón sobre el Cantar de los Cantares: “El que sube no se
detiene jamás, yendo de comienzo en comienzo, y el comienzo de los bienes
cada vez mayores no tiene nunca fin. El deseo del que progresa jamás se
detiene en el bien ya conocido…”. Por esto es por lo que este “ciclo” del
año litárgico no ha de entenderse ni como “un ciclo de tiempo que siempre
retorna” (“ruleta de la fortuna”), ni como una especie de “regreso de
lo parecido”, o como “una línea que se contináa eternamente”, sino, en
un sentido específicamente cristiano, como un “un movimiento ascendente
en círculos (espiral) en el que el medio y el fin son el misterio de Cristo”.
Este concepto teológico del año litárgico, que el Concilio ha retomado
ampliamente, proviene sobre todo del célebre teólogo Odo CASEL (+1948),
monje de la abadía benedictina de María Laach. Desde la Encarnación de Dios
en Jesucristo, el tiempo es completamente “un tiempo lleno de Cristo: el
tiempo de Cristo”. El papa Juan Pablo II (+2005) explicó en su carta
apostólica “Tertio millenio adveniente” (10.11.1994): “Cristo es el Señor
del tiempo, su principio y su cumplimiento; cada año, cada día y cada
momento son abarcados por su Encarnación y Resurrección, para de este modo
encontrarse de nuevo en la "plenitud de los tiempos…”. Que las fiestas
del año litárgico son interdependientes es lo que el P. Odo CASEL ha
explicado como sigue: “Esta vida de Cristo Señor, este itinerario gigantesco
que va del seno de la Virgen y del nacimiento en Belén hasta el trono de la
Majestad divina, he aquí el Misterio que se ha de vivir en el año litárgico.
Se trata de conmemorar los grandes acontecimientos de nuestra salvación,
evocarlos y apropiárnoslos. No es suficiente con seguir y contemplar los
detalles de la vida terrenal del Señor con un sentimiento de tierna piedad…
sino en su realidad objetiva y neumatológica… Hablando concretamente: no
celebramos el tiempo de Adviento colocándonos en la época de la humanidad no
rescatada, sino con la certeza de que el Mesías ha aparecido ya; nos
preparamos en nuestras almas para recibirlo y buscamos en el ejemplo de los
justos del Antiguo Testamento el mejor modelo a imitar…” (El misterio del
culto en el cristianismo). Nuestros primeros Padres cistercienses, y sobre
todo san BERNARDO (+1153), nos han dejado en sus sermones para las fiestas y
los tiempos del año litárgico, impulsos espirituales preciosos para
profundizar en el misterio de la salvación y en los misterios de la fe que
la Iglesia celebre a lo largo del año. Nuestras dos místicas de Helfta,
santa GERTRUDIS LA MAGNA (+1302), de la que celebramos este año el 750
aniversario, y santa MATILDE DE HACKEBORN (+1299), son dos ejemplos
asombrosos sobre la forma en que se puede vivir la liturgia y los tiempos
privilegiados del año litárgico. Ambas son representantes de una
espiritualidad litárgica. Quizá pudiéramos leer durante el tiempo de
Adviento y el de Navidad textos escogidos de nuestros autores espirituales
para nuestra ‘lectio divina’, meditarlos y actualizarlos en nuestra vida
personal. La liturgia del Adviento y del tiempo de Navidad, con sus
maravillosos textos bíblicos y litárgicos, nos ofrecen siempre pensamientos
preciosos, inspiraciones y motivaciones que pueden fortalecernos y
conducirnos en la vida de cada día. |
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En otras dos cartas
circulares, he tratado el tema de las fiestas litárgicas del Adviento y
Navidad, siempre con una visión práctica, son las siguientes: |
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En la Carta circular 1
(2002): las diferentes costumbres del Adviento (la corona del Adviento, las
misas de Rorate, las antífonas de la “O”, la antífona Alma
Redemptoris Mater). |
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En la Carta circular 4
(2004): el tiempo del Adviento (con la solemnidad de la Inmaculada
Concepción de la Virgen María, el 8 de diciembre) y el tiempo de Navidad (anuncia
solemne de Navidad, las tres misas festivas de Navidad, la octava de Navidad,
con la solemnidad de María Madre de Dios, el 1 de enero). |
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En esta carta, me gustaría
tratar el tema de las dos fiestas siguientes del tiempo de Navidad: la
solemnidad de la Epifanía y la fiesta del Bautismo del Señor, que están
profundamente ligadas entre sí. |
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LA SOLEMNIDAD DE LA
MANIFESTACI"N DEL SE—OR (EPIFANÕA)
6 DE ENERO |
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Se podría comparar el
tiempo de Navidad con una elipse, en la que las dos puntas son la fiesta de
Navidad, el 25 de diciembre, y la fiesta de la Epifanía, el 6 de enero.
Debido a las circunstancias de nuestra vida moderna y del mundo laboral, la
solemnidad de la Epifanía, en muchos países y regiones, ya no se celebra el
6 de enero, sino que se traslada al domingo comprendido entre el 2 y el 8 de
enero. En nuestra Orden, la fiesta se ha mantenido en la fecha tradicional,
dejando a cada monasterio decidir, segán su circunstancia, cuándo celebrar
la Epifanía. |
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1.1 Origen e historia
de la fiesta |
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Al inicio, la fiesta de
Navidad en Occidente tenía lugar el 25 de diciembre y en Oriente el 6 de
enero. Como a través de una “ósmosis”, Occidente y Oriente asumirán ambas
fiestas a finales del siglo IV. Debido a su origen y a su contenido
teológico, las dos fiestas celebran la fiesta de Navidad con orientaciones
diferentes. La historia de la Epifanía es realmente complicada y las raíces
propias de la fiesta quedan aán en nuestros días en la sombra. Como indica
el nombre griego “Epifanía” (Manifestación), o bien, “Teofanía”
(Manifestación de Dios), la fiesta proviene de Oriente y ha sido introducida
en el siglo IV en la Iglesia de Occidente. El título de la fiesta, “Epifanía”,
significa que el 6 de enero es mucho más que la popular “fiesta de los Reyes”.
La Epifanía es la revelación de Jesucristo, el Hijo de Dios, al mundo entero.
En Grecia y en Rusia, los cristianos llaman a este día: “Solemnidad de la
santa teofanía de nuestro Señor Jesucristo”. |
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Al igual que para la fiesta
de Navidad, la fecha de la fiesta de la Epifanía nos retrotrae también al
culto pagano, en este caso, a la fiesta del solsticio de invierno, que, en
Egipto tenía lugar seguramente entre el 5/6 de enero. Se celebraba el 25 de
diciembre, o el 6 de enero, el aniversario del Dios-sol invencible, que los
cristianos transformarán en el aniversario de Jesucristo, “verdadera luz del
mundo”. Noticias antiguas nos dicen que, en Alejandría, a comienzos del
siglo III, la secta gnóstica de los Basilianos, entre otras, conmemoraba el
6 de enero, fiesta del Bautismo del Señor, porque a través de él tenía lugar
el engendramiento y el nacimiento del Hijo de Dios, por el descenso del
Espíritu Santo. El Bautismo de Cristo debía, por consiguiente, ser el tema
propio de la fiesta de la Epifanía en Occidente. Otras informaciones nos
dicen que los Egipcios se arrojaban al río el 6 de enero para obtener la
fuerza del agua. Aquí debe estar uno de los orígenes de la bendición del
agua a partir de la Epifanía. De Egipto, la fiesta del 6 de enero parece
expandirse, hacia la segunda mitad del siglo IV, tanto en Oriente como en
Occidente. En la Iglesia occidental, la fiesta de la Epifanía se celebró
primero en Francia, en España, en el norte de Italia y en Rávena, donde los
temas de la fiesta fueron aán ampliados. En la Epifanía, como en la
Encarnación y en el Bautismo de Cristo, se meditaba en la adoración
de los magos, las Bodas de Caná y la multiplicación de los
panes. El contenido de esta fiesta lo encontramos resumido, por ejemplo,
en el magnífico himno de la Epifanía de san AMBROSIO de Milán (+397): “Illuminans
altissimus”, que nuestros Padres de Cister han tomado en su liturgia.
Para Roma, las homilías del papa LE"N MAGNO (+416) son el testimonio
seguramente más antiguo sobre la celebración de la fiesta de la Epifanía. |
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1.2. Contenido de la
fiesta |
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Cuando el Oriente (excluida
Armenia) acogió a finales del siglo IV, proveniente de la liturgia romana,
la fiesta de Navidad del 25 de diciembre, el 6 de enero se convertirá en la
fiesta oriental de la Encarnación del Señor, pues se transforma sobre todo
en la fiesta del Bautismo del Señor. En la liturgia romana, al menos en la
liturgia de la misa, el 6 de enero se transforma en la fiesta de la
adoración de los magos, mientras que la liturgia romana de las Horas tomaba
progresivamente de la región gala, española y el norte italiano, los temas
suplementarios del Bautismo del Señor, las Bodas de Caná y la
Multiplicación de los Panes. Las influencias recíprocas de la
liturgia de la Iglesia oriental y la de la Iglesia occidental pueden aán hoy
encontrarse reveladas en los textos litárgicos de la fiesta de la Epifanía.
La antífona “Hodie coelesti Sponso” expresa muy bien en resumen la
celebración de la fiesta: “Hoy la Iglesia se une a su esposo: Cristo,
en el Jordán, la purifica de sus faltas; los magos llevan sus presentes a
las bodas reales; el agua se convierte en vino para alegría de los
convidados, aleluya”. Este texto, al igual que la conocida antífona
de Magnificat “Tria miracula” (tres milagros), muestra
significativamente que el contenido teológico de la fiesta de la Epifanía va
mucho más allá que la simple celebración de la fiesta de los Reyes. La
Epifanía concentra los acontecimientos más importantes de los primeros años
de Jesás de Nazaret y las celebra como las revelaciones y las
manifestaciones de su divinidad. Igualmente, en la liturgia romana, la
Epifanía, en los primeros tiempos, tenía valor de fiesta tan importante que
se celebraba con vigilias y octava, y el domingo siguiente era denominado
como “Domingo después de la Epifanía”. |
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El traslado de las
presuntas reliquias de los tres santos Reyes el 23 de julio de 1164 a
Colonia, donde se conservan en la catedral, da al culto de los Reyes un gran
relieve en Occidente y colabora de manera esencial en el carácter popular de
la fiesta de los Reyes el 6 de enero. Por otra parte, será el autor
cristiano ORÕGENES (+253/254) quien por primera vez precise que los Magos
eran tres (el texto señala sencillamente: “magos”, o bien “astrólogos
venidos de Oriente”), ciertamente en razón del námero de regalos: tres. Más
tardiamente, CES¡REO DE ARL…S (542), transforma los tres sabios en reyes
(el texto bíblico no dice nada) y desde los siglos VIIV/IX, se creyó conocer
incluso sus nombres: MELCHOR, GASPAR Y BALTASAR. |
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1.3. Tradiciones de
la fiesta |
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Segán las diferentes
regiones, se desarrollarán alrededor de la fiesta de la Epifanía, diferentes
costumbres de las que solo voy a hacer referencia a tres. La más conocida en
los países de influencia germana es la de la consagración del agua
(“el agua de los tres Reyes”) celebrada desde los siglos XI/XII y que tiene
su origen en la tradición oriental (egipcia). En Oriente, donde se celebra
la fiesta de la Epifanía con el Bautismo del Señor, el 6 de enero era un día
de bautismo. La Iglesia oriental realizaba en la noche de Epifanía una
consagración del agua que, segán las posibilidades, se llevaba a cabo en un
río o en el mar, donde se introducía una cruz dentro del agua. Esta
costumbre tiene su origen en la bendición del Jordán, recordando el bautismo
de Jesás (“consagración del Jordán”). San JUAN CRIS"STOMO (+407) señala que
“en esta solemnidad, hacia la media noche, todos van a tomar agua que
reservan en sus casas, para guardarla todo el año, en memoria de que en un
día parecido las aguas fueron santificadas”. Detrás de esto se esconde
la idea extendida por Oriente de que Jesás ha santificado el agua por su
bautismo, a través de su descenso al Jordán. La creencia popular atribuía
una fuerza particular al “agua bendita de los Reyes”. |
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Junto a la usual bendición
de las casas en la Epifanía, se va a desarrollar, sobre todo en los países
germanos, una variante particular: todas las estancias son bendecidas con el
agua bendita e incienso y, con un lápiz bendito, se escribe debajo de la
puerta la fórmula de bendición: 20+C+M+B+07: "Christus Mansionem
Benedicat", que una interpretación popular lee como los
nombres de los tres Reyes: Caspar, Melchior, Baltasar.
Detrás de esto subsiste unan antigua costumbre germana. Siguiendo en este
entorno germánico, existen en distintos lugares los "Sternsinger" que van a
proceder a realizar esta bendición. La bendición de las casas debe hacer
visible ante todo que la Encarnación de Jesás que “habitó entre nosotros”,
se mueve entre nosotros en la vida de cada día. Allí donde se suele
practicar esta costumbre, tendría gran significado que el Abad (el Prior), o
la Abadesa (la Superiora o el capellán del convento) bendijera con agua
bendita las estancias del monasterio en la Epifanía, si es posible en
presencia de la comunidad o al menos algunos hermanos y hermanas. El texto
correspondiente se encuentra en el “Bendicional” publicado por la
conferencia de los obispos de cada región lig¸ística. |
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Desde la antig¸edad, la
fecha de la próxima fiesta de Pascua y la de las fiesta movibles que
dependen de la misma, se anuncia en la Epifanía, después del Evangelio del
día. Es decir, que desde tiempos antiguos, se hacía páblica en esta fiesta
la “carta Pascual”, segán la cual la cristiandad era informada de la fecha
de Pascua. Se eligió este día para hacerlo porque Cristo, nuevo sol, se
elevaba para Oriente después de la Epifanía. Esta costumbre de la
proclamación de la fiesta en la Epifanía, que provenía de la liturgia de las
catedrales y que se prevé aán en el nuevo Misal Romano, no ha sido nunca
reconocida oficialmente en nuestra Orden. |
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2. LA FIESTA DEL
BAUTISMO DEL SE—OR |
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El Bautismo del Señor era y
es en Oriente el principal contenido de la fiesta de la Epifanía. En la
liturgia occidental, esta fiesta nace en el siglo XVIII, sin embargo, no
será acogida en el calendario litárgico romano hasta 1960, el 13 de enero,
es decir, el día de la octava de la Epifanía. La Reforma litárgica después
del Concilio Vaticano II ha dado más peso a la fiesta del Bautismo del Señor
y por esto se ha colocado el domingo después del 6 de enero. Sin embargo,
allí donde la Epifanía se celebra el domingo entre los días 2 y 8 de enero,
el Bautismo del Señor se traslada al domingo siguiente. Para los tres ciclos,
A, B, C, la perícopa del Bautismo está en el centro de interés. Los hermosos
textos de la Liturgia de las horas (como por ejemplo las antífonas: "Baptizat
miles Regem", "Veterem hominem", "Te, qui in spiritu", "Baptista
contremit", etc.) forman parte de troparios bizantinos, que el emperador
CARLOMAGNO (+814) hizo traducir al latín. La bendición del agua, como
recuerdo del bautismo, sería muy oportuno realizarla en la fiesta del
Bautismo del Señor. Con esta fiesta se termina el ciclo del tiempo de
Navidad y comienza el tiempo ordinario. |
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3. “EL ¡NGELUS” (SALUTATIO
ANGELICA) |
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Dentro del cuadro de tiempo
que comprende el Adviento y la Navidad, me gustaría escribir también algo
sobre la hermosa costumbre, tan amada en la Iglesia, que es el “¡ngelus”,
además porque he recibido preguntas sobre este tema. El “¡ngelus” es el
recuerdo, repetido tres veces al día, de la Encarnación de Dios. La oración
del ¡ngelus comenzó a desarrollarse poco a poco a partir del siglo XIII,
hasta que en el año 1600, en el que toma su forma oficial y habitual para
nosotros. |
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3.1. Historia del
“¡ngelus” |
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El “¡ngelus” encuentra su
origen en el ambiente franciscano. San FRANCISCO DE ASIS (+1226) fue tan
impresionado, a partir de su viaje de misión a Oriente, por las llamadas a
la oración que el muecín repetía cinco veces al día, desde lo alto de su
minarete, que pensó introducir este tipo de oración repetida en Occidente.
De este modo, escribió en una carta a sus superiores (guardianes):
“Enseñad y predicad a todos los pueblos este deber de alabar para que, a
todas horas y al sonido de las campanas, alabanzas y acciones de gracias se
eleven siempre y en todas partes sobre toda la tierra al Dios Todopoderoso”.
Expresa este deseo en un escrito a un gobernador del pueblo. Hermano Benito
SINIGARDI (+1282), compañero de san Francisco, promueve el canto de la
antífona mariana “Angelus Domini” en su monasterio de Arezzo, después
de su estancia en Tierra Santa, hacia el año 1241. En el año 1251, el
Capítulo General de nuestra Orden decide que, después de la “Salve Regina”,
por la tarde, la estrofa “Ave Maria” y la Oración “Concede nos”
deben ser recitadas de rodillas (en 1325, el Capítulo General aumenta el
námero de “Ave Marías” a tres). Con ocasión del Capítulo General de
1263 en Pisa, san Buenaventura (+1274), como Maestro General de la Orden
franciscana, da este consejo a sus cohermanos: “Los hermanos deben
enseñar a los fieles a saludar por tres veces a la Virgen María, por la
tarde, coincidiendo con la hora de ir a Completas en el monasterio.
Deben hacerlo con las mismas palabras con las que el ¡ngel Gabriel saludó a
María, es decir, con el ‘Ave María’”. Aquí tenemos la primera mención
del “¡ngelus” y expresamente por la tarde. Después, la representación
ampliamente extendida durante la Edad Media, situará precisamente por la
tarde el momento en que el “¡ngel del Señor llevó el anuncio a María”. El
Capítulo Provincial franciscano, que tuvo lugar en Papua en el año 1294,
ordenaba a los hermanos lo siguiente: “En todos los conventos, sonarán
las campanas brevemente por la tarde durante tres veces, para honrar a la
Madre de Dios. Todos los hermanos deberán, en este momento, arrodillarse y
orar por tres veces: 'Ave Maria, gratia plena'†“. A comienzos del
siglo XIV, tocar al ¡ngelus era ya una práctica habitual en muchas regiones
de Europa, en Roma en 1327. El sonido de las campanas al atardecer tenía, al
mismo tiempo, razones de tipo práctico, como era el ser señal de “la
extinción del fuego” ("ignitegium", "coprifuoco", "salvaterra") y del cierre
de las puertas de la ciudad. El papa JUAN XXII (+1334) ordenó en el año 1318
que en las tres campanadas diarias por la tarde, María, Madre de Dios, fuera
saludada con tres “Ave Maria” de rodillas, concediendo a esta oración
una indulgencia. Por otra parte, solamente en el siglo XIV (en algunos
lugares hasta el siglo XVI), el “Ave Maria” tendrá el añadido de la
segunda parte, tomando la forma como la conocemos en la actualidad. |
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En la Abadía de
Montecasino, y en los monasterios dependientes de la misma, existe hacia
finales del siglo XIII la costumbre de tocar las campanas para la oración
del “Ave Maria” no solamente por la tarde, sino también por la mañana,
a Prima. Desde el año 1317/1318 tenemos noticia de una llamada a la oración
por la mañana, mediante el toque de las campanas, en la ciudad de
Parma, al norte de Italia, donde en adelante se unirá este recuerdo al gran
acontecimiento de nuestra salvación, la Resurrección de Jesás. Hacia
mitad del siglo XV, el ¡ngelus matinal se introducirá en Europa
prácticamente por todas partes. |
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La llamada a la oración al
mediodía se impondrá más tarde, en los siglos XVI/XVII. Su tradición
proviene de Praga, justamente, del año 1386. Siendo que a la hora de
mediodía se pensaba en la crucifixión de Jesás, en el principio no se
tocaba nada más que el viernes. En 1456, el papa CALIXTO III (+1458) pide
que se toque la campana cada día entre Nona y Vísperas, recitando un
Padrenuestro y tres “Ave Maria” por la salvación de la cristiandad.
En 1472, el rey francés LUIS XI (+1482) invita a rezar a mediodía tres “Ave
Maria” por la unidad y la paz del reino. En 1518, el Papa LE"N X
estableció la oración del ¡ngelus a mediodía. En Alemania, el ¡ngelus a la
hora de mediodía no fue introducido hasta el siglo XVII. |
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Las tres estrofas que
recitamos hoy para la oración del ¡ngelus son citadas por primera vez en un
catecismo veneciano de 1560: “El ¡ngel del Señor anunció a María, y
concibió del Espíritu Santo. Dios te Salve María” – “He aquí la esclava del
Señor, hágase en mí segán tu Palabra. Dios te Salve María” – “Y el Verbo se
hizo carne y habitó entre nosotros. Dios te Salve María”. Hasta el año
1560, la “Salutación angélica” no existía más que con el rezo de tres “Ave
Maria”. Del mismo modo, el verso que precede como conclusión del
“¡ngelus” no se impondrá sino a finales del siglo XVI. En el "Caeremoniale
episcoporum" de 1600, el “¡ngelus”, siguiendo el deseo del papa CLEMENTE
VIII (+1605), se imprime en texto definitivamente. En 1742, el papa BENITO
XIV (+1758), estableció que el domingo se rezarse el “¡ngelus” y en el
Tiempo pascual se reemplazara por la antífona “Regina caeli”. Más
tarde, sobre todo con el papa PÕO XII (+1958), se extiende la costumbre de
que los papas, los domingos y días de fiesta, recen el “¡ngelus” con los
fieles a la hora del mediodía, oración que terminan con tres “Gloria
Patri”, añadiendo el recuerdo por los difuntos: “Réquiem aeternam…”. |
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3.2. El “¡ngelus” en
nuestra Orden |
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Entre los años 1251 y 1325,
en nuestra Orden se rezaba el “¡ngelus” por la tarde, después de la “Salve
Regina”. Parece que la recitación del “¡ngelus” acompañado por el toque
de las respectivas campanadas fue introducida oficialmente en nuestra Orden
por el Capítulo General en el año 1765. El estatuto de este año precisa que
se le debe unir en el tiempo pascual la antífona “Regina caeli laetare”,
con la oración correspondiente. En la Orden, el rezo fue y es segán la forma
original del “¡ngelus”, es decir, con las tres “Ave Maria”. Pero cada
monasterio y congregación se adaptan a las costumbres propias del lugar. Así,
por ejemplo, en un estatuto de la reforma cisterciense (Estricta Observancia)
de 1624 se colocan tres estrofas que preceden a las tres “Ave Maria”. |
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Segán el “Rituale
Cisterciense” primitivo y los “Usus Cisterciense” (de 1957, n_ 21, 14, 73,
192), la práctica que se conserva hasta hoy en nuestra Orden es la siguiente:
durante todo el año, se reza la “Salutación angélica” por la mañana, al
mediodía y después de Completas, de rodillas, vueltos en coro y en silencio.
En este momento, suena la campana grande por tres veces, para cada una de
las tres “Ave Maria”. El Domingo (a partir de las Completas del
sábado) y durante todo el Tiempo Pascual, se reza el “¡ngelus” siempre de
pie (extra stalla, vueltos hacia el altar). El ordenamiento del
Capítulo General de 1765, a partir del cual se añade al ¡ngelus, durante el
Tiempo Pascual la antífona “Regina Caeli”, con su oración, no se
refleja ni en el “Rituale Cisterciense”, ni en los “Usus Cistercienses”. El
que no esté presente en el coro cuando se toque al “¡ngelus” debe pararse y
girarse hacia la iglesia, rezando la “Salutación del ángel”, de rodillas o
de pie. Es la tradición que oficialmente hemos recibido en la Orden. Sin
embargo, allí donde el paso del tiempo ha hecho que las costumbres propias
de los monasterios dejen de usarse, conformándose a las tradiciones locales,
nada se opone a que contináen a hacerlo como lo hacen. Este es el caso de la
costumbre romana de sustituir el “¡ngelus” por el “Regina Caeli”
durante el Tiempo Pascual. |
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3.3. El contenido
teológico del “¡ngelus” |
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En su Exhortación
Apostólica “Marialis Cultu”, sobre el culto a la Virgen María, del 2 de
febrero de 1974, el papa PABLO VI (+1978), en el námero 41, ha resumido muy
bien el contenido teológico y espiritual del “¡ngelus”, así, escribe:
“El ´Angelusª no tiene necesidad de
renovación: la estructura sencilla, el carácter bíblico, el origen histórico
que lo enlaza con la invocación de la salvaguarda de la paz, el ritmo casi
litárgico que santifica momentos diversos de la jornada, la apertura hacia
el misterio pascual, por el que, mientras conmemoramos la Encarnación del
Hijo de Dios pedimos ser llevados ´por su pasión y cruz a la gloria de la
resurrecciónª … el valor de la contemplación del misterio de la Encarnación
del Verbo, del saludo a la Virgen y del recurso a su misericordiosa
intercesión permanece inalterable; y, no obstante el cambio de las
condiciones de los tiempos, permanecen inalterables para la mayor parte de
los hombres esos momentos característicos de la jornada -mañana, mediodía,
tarde- que delimitan el tiempo de su actividad y constituyen una invitación
a hacer un alto para orar”. |
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Así pues, el “angelus” es,
tres veces al día, un pensamiento muy profundo y significativo del misterio
de Cristo y de nuestra salvación. |
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INFORMACION |
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Para terminar, quiero
señalar lo siguiente: |
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1.
El "Ordinis Cisterciensi
Directorium Divini Officii" 2006/2007 |
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Antes del Adviento, todos
los monasterios de la Orden recibieron el nuevo Directorio de la Orden
2006/2007. Prácticamente todas las Diócesis, "rdenes y Congregaciones de la
Iglesia tienen su Directorio litárgico (°en muchos casos más voluminosos que
el nuestro!). Nuestro Directorio sigue el de la Iglesia universal y
corresponde a la mayoría de otros Directorios. Todo el trabajo ha sido
llevado a cabo nuevo por nuestros hermanos de Poblet, sobre todo por nuestro
“Directorista”, Fr. Xavier Guanter. Quiero agradecer muy especialmente todo
este trabajo a él y a todos los hermanos. El que desee aportar algo, como
propuestas de mejora o de otros aspectos, a propósito del Directorio, puede
comunicarse directamente con el “Directorista” de Poblet. |
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2. El jubileo de
50 años del “Instituto Superior de Liturgia” de Paris |
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Con motivo del jubileo de
los 50 años del “Instituto Superior de Liturgia”, tuvo lugar del 26 al 28 de
octubre de 2006, en Paris, un congreso en el que tomaron parte numerosos
obispos y personalidad de la liturgia, con el Prefecto de la Congregación
para el Culto divino y Disciplina de los Sacramentos, el Cardenal Francis
ARINZE. Este Instituto ha jugado un papel importante para la renovación d la
liturgia después del Concilio Vaticano II. Además, Nuestro hermano P. Isaías
GAZZOLA, de la abadía de Lérins, ha enseñado en el mismo. |
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3. La edición
latina del breviario llamado de “san Esteban” |
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Próximamente va a aparecer
en el tomo 44 de la revista científica de liturgia “Spicilegium Friburgense”
(Academia Press, Friburgo, Suiza), la edición preparada por el P. Crisógono
WADDELL OCSO, de la abadía de Gethsemani (USA.), del breviario llamado de
san Esteban de 1132 (es decir, el breviario que se realizó durante el
abadiato de Esteban Harding [+1134]). Se trata del breviario más antiguo en
la historia de nuestra Orden y también del más antiguo testimonio de la
liturgia de comienzos de Cister. Pero este breviario es importante también
para el conjunto de la historia de la liturgia en occidente. El manuscrito,
que se conserva en Berlín, fue descubierto en el año 1939 por el P. Honrad
KOCH (+1955), monje de la Abadía de Himmerod. Posteriormente, se ocuparon
del estudio y edición de este precioso manuscrito: P. Bruno GRIESSER
(+1965), de la abadía de Mehrerau; el Abad Bernardo KAUL (+2001) de
Hauterive; el Abad Presidente Kassian LAUTERER de Mehrerau y el P. Alberico
M. ALTERMATT de Hauterive. El P. Chrisogono WADDELL, que ha examinado
durante diez años la liturgia cisterciense primitiva y publicado numerosas
ediciones de documentos sobre el origen de la Orden, podría muy bien
terminar este trabajo paciente y fatigoso de esta edición voluminosa de casi
800 páginas y prepararla para la impresión. …l da al breviario de san
Esteban la denominación de “The Primitive Cistercian Breviary”. |
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A vosotros, queridos
hermanos y hermanas, os deseo para terminar, un Tiempo de Adviento y Navidad
lleno de bendiciones y de luz, y un feliz Año de Gracia 2007. |
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Vuestro |
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fr. Alberich M.
Altermatt O. Cist. |
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Monasterio de Eschenbach (Suiza),
25 de noviembre de 2006 |
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